
¿Por qué sigue siendo escandaloso? El impacto de los recientes y coreografiados coqueteos de Sandra Bullock con Scarlett Johansson y Miley Cyrus con una de sus bailarinas demuestra que besar a otra mujer todavía funciona para conseguir notoriedad. Se piense lo que se piense sobre el talento interpretativo de Scarlett Johansson, la del 6 de junio en Los Ángeles no fue su mejor actuación. La actriz estadounidense, de 25 años, se insinúa con el gesto nervioso de una colegiala. Con su voz ahumada, habla de suaves y dulces besos mientras sus carnosos labios se ofrecen en un truco de elemental manual de seducción. Finalmente, una mano le agarra la rubia cabeza y detiene su coqueto balanceo para plantarle un morre
Dado que Bullock no solo es otra guapa actriz de Hollywood, sino también -perdón por la obviedad- otra mujer, el teatrillo dio la vuelta al mundo y se convirtió en la foto más vista y comentada del día. Algo parecido había ocurrido el jueves anterior con la coreografía del tema Can't be tamed que Miley Cyrus, de 17 años, estrenó en un programa de televisión británico. Incluye un falso beso a una de sus bailarinas que parece tan estratégicamente calculado para cambiar su imagen como la exacta medida de sus escasos pantalones. ¿Qué tendrá ver a dos mujeres besarse -aunque sea mentira-, que sigue generando tanto alboroto? "La regla sigue siendo la heteronormalidad, y todo lo que se sale de eso es considerado una transgresión y crea morbo", opina María Llopis, artista, activista y autora del libro El postporno era eso. "Hay un cierto terror a la homosexualidad masculina, pero con las tías es divertido. A los hombres heterosexuales les pone ver la pantomima del deseo sexual entre dos mujeres. Que algo como esto sea noticia es un síntoma de lo enferma que está la sociedad, me resulta vergonzoso estar hablando de ello".
"Cualquier beso en la boca en una entrega de premios es noticia, y más si ocurre en un país tan conservador como Estados Unidos", apunta Gema Arquero, coautora del cómic de temática lésbica Salidas de emergencia. "Supongo que si es entre personas del mismo sexo es más escandaloso, simplemente, porque la gente no está tan acostumbrada a verlo". Pero teniendo en cuenta la proliferación de besos públicos entre mujeres, no está tan claro que la novedad sea el principal argumento para su notoriedad.The New York Post escribía con sorna en 2003: "Para las estrellas que teman que su carrera esté en horas bajas: besen a otra mujer y acabarán en, ejem, los labios de todo el mundo". Ese artículo fue solo uno de los muchos que se publicaron ese año a partir del más célebre beso entre famosas en lo que va de siglo: el de Madonna a Britney Spears y Christina Aguilera. Qué casualidad, aquel momento hizo que otra gala de MTV trascendiera el ámbito de unos premios musicales. "Supongo que actrices y cantantes pretenden demostrar lo tolerantes que son, y la cadena, que se hable de ello. Justo lo que estamos haciendo aquí ahora", señala Arquero.
Tres adjetivos que difícilmente pueden aplicarse al caso de Bullock y Johansson. ¿Fue una maniobra de distracción para que la enésima novia de América recuperara la sonrisa? ¿Un gesto de solidaridad entre ellas, como sugiere María Llopis? Esta es la lacónica respuesta de la cadena MTV desde Estados Unidos: "Nuestros espectadores esperan lo inesperado, y solo Sandra y Scarlett saben qué pasó realmente". Y solo nosotros podemos decidir hasta cuándo y por qué nos importa.
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